INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS
* ¿PORQUE SOÑAMOS?
* ¿COMO INTERPRETAR NUESTROS SUEÑOS?
* ¿TTIENEN UN SENTIDO INHERENTE NUESTROS SUEÑOS?
* ¿QUE SIGNIFICAN NUESTROS SUEÑO?
* LA CULPA FUE DE FREUD
* ¿COMO SE DEBE INTERPRETAR UN SUEÑOS?
* MANUAL PARA INTERPRETAR TUS SUEÑOS
Queridos amigos, la interpretación de los sueños es un mundo mágico, dentro del podemos definir con precisión cada uno de los acontecimientos que vamos a vivir o las circunstancias que pueden modificar nuestra existencia. Diversos estudios tratan de darnos respuestas, los libros sobre la interpretación de los sueños, nos pueden ayudar, pero de forma parcial, porque se limitan a ofrecer generalidades, con la misma tendencia de los libros que se refieren a los signos del zodiaco. A menudo este tipo de indicaciones o interpretaciones resultan decepcionantes.
En consultas especializadas, se aborda de forma personal, usted debe de aportar todas las definiciones de ese sueño o visión onírica, es decir, comentar ese sueño con detalle. Solo así un experto podrá, en primer lugar descodificar el sueño, para a continuación poder darle una interpretación con un lenguaje claro y comprensible, que le indicaran con una extraordinaria precisión los acontecimientos futuros o los hechos que va a necesitar conocer , vivir o resolver.
Cada uno de nosotros tenemos la facultad de conocer nuestro propio futuro, un experto puede estudiar los mensajes recibidos o también denominados sueños premonitorios. Para interpretar un sueño no es suficiente con decir soñé con un gato, significa traición, eso sería una interpretación muy superficial y nefasta. Sería necesario saber el color del animal, el lugar donde estaba, que hacía , si era de día o de noche , etc., etc., etc. Nuestros sueños deben de ser considerados mensajes para conocer nuestro futuro o para hacernos comprender algún acontecimiento en nuestras vidas, por lo tanto es evidente que debemos tratar este tema con la seriedad que merece.
La oniromancia o la interpretación de los sueños
Los sueños son siempre premonitorios en el sentido de que nos avisan de un hecho, de un acontecimiento, de una situación que vendrá. Pero, ¿Cómo interpretarlos?
El sueño es una función vital; sin vida onírica mientras dormimos, no podríamos sobrevivir. Sin embargo, la propensión al sueño no es exclusiva de la vida nocturna. En estado de vigilia también se sueña. No nos referimos al hecho de especular, de imaginar, de esperar, de querer o desear, sino a los sueños que tenemos despiertos: esos cortos instantes de evasión en el que espíritu se libera, deriva, instantes durante los que estamos inmersos en un estado que tal vez se sitúa entre la vigilia y el sueño . Hablamos de cuando tienen que repetirnos varias veces lo mismo para que lo entendamos, lo comprendamos y reaccionemos, pues estamos tan absortos en nuestras preocupaciones que nos alejamos del mundo real. Desde siempre, el hombre sueña igual que respira y, a veces, sus sueños se hacen realidad.
¿Para qué sirven los sueños? ¿De dónde vienen? ¿Tienen un sentido?¿Qué significan?
Los psicoanalistas modernos no fueron los primeros en formularse estas preguntas. En Babilonia, en el Antiguo Egipto, en Israel, en Persia, en la India, en China, en Japón ya se lo planteaban, mucho antes de la aparición de la escritura. Y también se conocían los efectos terapéuticos de la interpretación de los sueños . De este modo, el hombre antiguo daba y encontraba un sentido a sus sueños utilizando el lenguaje de los signos, de los símbolos, de los mitos y de las creencias. Más tarde, en los países islámicos la oniromancia fue el último arte adivinatorio aceptado por el profeta y predicado a los creyentes. Estos elaboraron un verdadero código moral o deontológico para la práctica de esa mancía, que nada debe al sistema elaborado por nuestros psicoanalistas actuales. Así eran las palabras que pronunciaba el profeta, este oniromántico -o sea, el intérprete de los sueños o antepasado de nuestro psicoanalista moderno-, cuando uno se disponía a confiarle su sueño:
"Que el bien te resulte próximo y que el mal se aleje de ti" "Que sea un bien para ti y un mal para tus enemigos" "Loado sea Ala, Señor del universo" cuenta tu sueño
¿PORQUE SOÑAMOS?
Los neurólogos afirman que la función del sueño resulta de nuestra actividad cerebral y orgánica. Los psicoanalistas freudianos ven en ella efectos compensatorios y fantasmas producidos por la libido, palabra latina que significa deseo, entendido aquí como energía de los instintos y de las tendencias que constituyen el fondo de la personalidad. Los psicoanalistas jungianos explican que nuestros sueños son portadores de mensajes simbólicos, cuya interpretación es un buen medio para conocernos a nosotros mismos, para orientarnos cuando tenemos problemas psíquicos o materiales o cuando atravesamos momentos de confusión.
Los antiguos entendían sus sueños como mensajes enviados por los dioses, para iluminarles, prevenirles, advertirles y guiarles. Como ocurre a menudo cuando los hombres se plantean una cuestión de las llamadas <<Eternas>>, cada especialista tiene una parte de la verdad la cual se encuentra mediante una hábil síntesis de las respuestas que se nos proponen. En cuanto a lo que nos interesa, podemos deducir que nuestros sueños resultan de nuestras funciones cerebrales y orgánicas, que son fruto de nuestros deseos satisfechos o inhibidos, que su desciframiento y su interpretación favorecen tomas de conciencia y que, finalmente, son portadores de mensajes simbólicos esenciales que se manifiestan ante nosotros como medida preventiva, que nos avisan de ciertas situaciones, circunstancias, o acontecimientos futuros, para que podamos prepararnos para vivirlos serena y sabiamente.
No cabe duda de que debemos estar atentos a nuestros sueños, a nuestra doble vida onírica, ya que resulta ser un buen medio de entrar en relación y en comunicación con lo absoluto, en comunicación con uno mismo.
¿ COMO INTERPRETAR NUESTROS SUEÑOS ?
Un método sencillo que se inspira en las técnicas de la oniromancia tradicional consiste en redactar un diario. Procúrate un cuaderno o una libreta y, cada vez que recuerdes un sueño escríbelo sin descuidar ponerle su fecha. No te detengas en pensar que es totalmente fantástico, irreal, irracional, absurdo. Lo esencial es que puedas volver a él y que lo puedas contar. Al redactarlo, no busques efectos de estilo. Es tan espontáneo y conciso como te sea posible. En cierto modo, al escribir tu sueño, te liberas de él y podrás reflexionar cómodamente. En cualquier momento, podrás leer tu libreta y leer tu sueño. Sin duda, encontraras analogías, concordancias y nexos comunes entre estos sueños y los que tendrás posteriormente, y también escribirás de la misma manera. Para entender el sentido de tus sueños podrás consultar a un bueno diccionario de símbolos. Pero eso no debe impedirte recurrir a un principio de interpretación sencillo, basado en la analogía, los juegos de palabras, los símbolos y la deducción.
En efecto, cada uno de nuestros sueños es un enigma. Desvelar un enigma presenta diversos puntos comunes con una trampa policíaca, de ahí la fascinación que ejerce sobre nosotros los grandes detectives de la literatura.
A partir de ahora, para interpretar tus sueños, transfórmate en Sherlock Holmes. <<Donde está la pregunta esta la respuesta>>, dice un precepto de la oniromancia india. Debes saber que, en casi todos los casos, tú eres el único capaz de interpretar tus propios sueños.
¿TIENEN UN SENTIDO INHERENTE NUESTROS SUEÑOS?
Hoy sabemos que, mientras dormimos, estamos inmersos en una fase de ensoñación que engloba cuatro o cinco sueños diferentes, cuando menos. Pero no los memorizamos con exactitud. A veces, al despertarnos, nos encontramos durante un breve instante en un ambiente, una atmósfera inherente al sueño en el que estábamos inmersos justo antes de abrir los ojos. Otras veces persiste en nuestra mente una situación o un hecho que se produjo en el sueño . Otras, esta situación o este hecho nos persigue, nos importuna y puede incluso repetirse varias veces durante diferentes noches. Naturalmente, a estos sueños debemos prestarle una particular atención. En efecto, un sueño que nos deja una fuerte impresión aun despiertos siempre está cargado de sentido, es portador de un mensaje importante que es necesario interpretar.
Imágenes que se repiten, personajes que aparecen y desaparecen sin explicación, escenarios que funden lugares reales como sitios en los que jamás hemos estado...
Cada noche nos adentramos, involuntariamente, en el territorio de los sueños. Historias que no siempre somos capaces de reconstruir con exactitud y que, sin embargo, reflejan una parte de lo que somos. De lo que pensamos. Y, cómo no, de lo que deseamos.
Aún hoy sigue siendo un tema que intriga a psicólogos y especialistas. ¿Qué significado tienen nuestros sueños? ¿Qué representan los símbolos que se repiten en todos ellos? ¿Se puede establecer una base científica para su análisis?
No hay respuestas definitivas. Y es que los sueños son tan difíciles de atrapar como las huidizas imágenes que los componen. De todos modos, te invitamos a que nos acompañes en un recorrido por este laberinto en busca de algunas claves para aprender a interpretar tus sueños. ¿Te atreves?
Sigmund Freud es, sin duda, uno de los pensadores y científicos que más influyeron en la cultura del siglo XX.
Fue Freud quien desarrolló la teoría psicoanalítica, según la cual, reprimimos parte de nuestros deseos y emociones en el subconsciente. Esos deseos y sentimientos reprimidos buscarían, a través de los sueños, el camino para salir a la luz. Por tanto, el sueño constituiría la expresión de nuestro yo más profundo y, en definitiva, de todo aquello que llegamos a querer ocultarnos a nosotros mismos.
Prejuicios culturales, personales, sociales..., todo un conjunto de elementos ajenos a nosotros favorece esa división freudiana de emociones conscientes e inconscientes, es decir, de afanes permitidos y afanes censurados. Sin embargo, el sueño liberaría el control censor y daría vía libre a todo lo que permanece enterrado en el subconsciente.
Esta revolucionaria teoría supuso un cambio no sólo en la concepción de la psicología del ser humano, sino que trajo consigo el avance de nuevas tendencias literarias y artísticas. De repente, el arte ya no buscaba reflejar lo que se veía en la superficie, sino lo que subyacía más allá. Narradores introspectivos, pintores y poetas surrealistas..., las teorías de Freud encontraron en los autores vanguardia un cauce de investigación del ser humano desconocido hasta entonces.
Es necesario analizar cada elemento que intervenga en la anécdota
En su obra «Interpretación de los sueños» Freud afirma que, a la hora de buscar el significado de un sueño, debemos diferenciar el «contenido manifiesto» del «contenido latente».
Es «manifiesto» el contenido del que podemos extraer conclusiones directas, es decir, la parte narrativa y biográfica del sueño, aquello que tiene significado por sí solo. Sin embargo, este sentido no es completo si no se tienen en cuenta los elementos «latentes» que subyacen en la historia y que se expresan de modo indirecto. De este modo, si soñamos con nuestra habitación, deberemos distinguir el significado manifiesto (nuestro cuarto) del significado latente (los colores y formas que en él aparezcan, la percepción que de ese lugar recibamos durante el sueño, etc.)
Generalmente, los espacios, personajes e incluso momentos de nuestra vida personal aparecen retratados de manera peculiar en los sueños. Aunque somos capaces de reconocerlos, es frecuente que aparezcan alterados. Esta transformación de la realidad es la «deformación onírica» de la que habla Freud en sus estudios. Son, precisamente, los elementos latentes los que hacen variar formas y contornos hasta darles un nuevo sentido.
Por este motivo, según Freud es preciso interpretar los sueños de manera fragmentaria. No se debe releer la anécdota como un todo, sino que es necesario analizar cada uno de los elementos que en ella intervengan, ya que esos elementos están dotados siempre de un mismo significado
El sueño nos permite descubrir otras facetas de nuestro yo
Esta última afirmación puede, no obstante, matizarse. Aunque se pueda fijar una especie de «diccionario onírico general», no debemos dejar a un lado la intuición ni el conocimiento que tenemos de nosotros mismos.
El sueño, a fin de cuentas, nos permite entrever -y descubrir- otras facetas de nuestro yo, así que todo lo que pongamos de nosotros mismos a la hora de interpretarlo nos facilitará resolver, con éxito, tan extraordinario jeroglífico.
No recurras a interpretaciones literales:
Lo que ves y recuerdas del sueño es sólo su superficie. Profundiza en él antes de darle un significado real. Duda de cuanto recuerdes, nada tiene el significado que parece en una primera lectura.
El lenguaje onírico es el lenguaje la antítesis: casi todo significa lo contrario de lo que parece. De este modo, la desnudez no suele ser sinónimo de sexualidad (sino, con frecuencia, de represión o timidez); la seguridad puede reflejar un miedo a alguna situación concreta; etc. En los sueños manejamos un lenguaje que no respeta nuestra lógica, de modo que es normal que se den este tipo de paradojas.
La metonimia está presente en casi todos los sueños: la parte por el todo, el continente por el contenido... De este modo, cuando soñamos con una casa, estamos soñando con nosotros mismos (la cosa poseída -la casa- sustituye al poseedor). La casa, uno de los elementos más comunes en los sueños, se transforma a través de la metonimia en nuestro cuerpo: el sótano es el subconsciente; el dormitorio, la sexualidad; el ático o el piso superior, la inteligencia; ventanas y puertas, nuestros sentidos.
Todos los elementos sensoriales son significativos: los colores cálidos indican paz con nosotros mismos; las temperaturas extremas aluden a presiones, problemas o tensiones personales; los olores agradables son signos de sensualidad; etc.
Nadie puede interpretar tus sueños mejor que tú mismo: tienes todas las claves de tu vida, así que basta con que rastrees en tu realidad hasta encontrar los puntos de arranque del nuevo sueño.Intenta recordar y anotar, en la medida de lo posible, los sueños que más se repitan. Tu objetivo debe ser conseguir la descripción más exhaustiva y completa posible de ese sueño. Si no dejas de anotar los detalles que recuerdes, podrás lograr un retrato casi perfecto del sueño y, de este modo, profundizar en su interpretación.
Sueños frecuentes: claves de lectura
Volar, presentarse a exámenes pendientes, caer de una altura indeterminada, aparecer desnudas/os en público... todas estas son situaciones comunes en nuestros sueños. La mayoría de nosotros nos hemos visto reflejados en una de estas situaciones, pero ¿sabes lo que significan?
Volar
Este sueño representa la libertad y la independencia. Si el vuelo es plácido y relajado, hace referencia a que hemos conseguido con éxito ese estado independiente, con el que nos sentimos cómodos e identificados. En caso de que el vuelo tarde en arrancar o resulte problemático -fuertes corrientes de aire, aterrizajes forzosos, sensación de vértigo o mareo, etc.- el sueño manifestaría nuestra insatisfacción por no haber alcanzado aún esa libertad que perseguimos, bien sea por obstáculos propios o ajenos.
Aparecer desnudo/as en público
Con frecuencia se interpreta este sueño como síntoma de una sexualidad sin complejos. Sin embargo, nada hay de sexual en esta imagen. Se trata de un sueño en el que ponemos de manifiesto nuestras dudas sobre nosotros mismos. Al aparecer desnudos ante los demás perdemos nuestra protección más evidente y, por tanto, nos sentimos inseguros. Dependiendo de cómo nos comportemos en el sueño, estaremos demostrando un grado distinto de autoconfianza.
En caso de que la desnudez nos incomode, el sueño nos revela que somos inseguros o que nos mostramos como tales ante determinadas personas o situaciones. Esa inseguridad puede ser, a su vez, temor a que los demás descubran un secreto o revelación que pretendemos mantener a buen recaudo
La desnudez se convierte, por tanto, en sinónimo de verdad. De este modo, cuando en un sueño nos desagrada el desnudo ajeno, no debemos interpretar que no nos sentimos atraídos por esa persona, sino que sospechamos de su interior y de sus intenciones.
Presentarse a un examen
En general, los sueños en los que se nos presentan tareas pendientes son símbolo de insatisfacción con nosotros mismos. Por este motivo, nos seguimos examinando de asignaturas que ya aprobamos o, en algunos casos, que ni siquiera cursamos.
Este sueño es la versión más común -pues todos hemos vivido esta situación académica y la tenemos interiorizada dentro de nuestros temores infantiles más elementales-, sin embargo, no es el único. Cualquier otra tarea inconclusa o mal resuelta (querer comprar algo y descubrir que han cerrado la tienda; preparar algo artesanal y estropearlo en el último momento; ahorrar para conseguir algo y no acabar nunca de conseguir la cantidad total; etc.) comparte el mismo significado que este sueño.
Extraviarse en un lugar desconocido
En este caso, el contenido manifiesto (perderse en un espacio determinado) permite interpretar con facilidad el sueño: la desorientación es sinónimo de sentimiento de duda o caos personal.
Este sueño es frecuente cuando atravesamos una época de cambios importantes en lo personal, lo laboral o lo sentimental. Nuevas parejas, trabajos o situaciones de estrés favorecen esa sensación de desprotección y extravío que nos impide tomar decisiones firmes sobre algunos temas.
Observar un fuego
Siempre que aparece el fuego en uno de nuestros sueños, debemos fijarnos en el aspecto que presenta. Normalmente, el fuego -al igual que en la mayoría de las culturas- es símbolo de la pasión sexual y amorosa.
En los sueños suele respetar esta misma simbología, aunque dependiendo de la intensidad de las llamas puede representar pasión sexual o ternura y cariño hacia alguien. Además, cuando el fuego aparece como elemento agresivo o desestabilizador puede significar ruptura o tensión con nuestra pareja actual.
Hacer el amor con desconocidos
La presencia de una persona desconocida en un sueño erótico no es, necesariamente, sinónimo de insatisfacción con nuestra pareja. Puede tratarse de un simple procedimiento de liberación de la censura que lleva a cabo nuestro subconsciente, tomando como punto de partida deseos o pensamientos reprimidos en nuestra vida consciente.
Este tipo de sueños constituyen juegos eróticos completamente personales que ayudan a estabilizar y hacer más sana nuestra vida sexual y emocional.