Todo me salía mal, cosa que emprendía se me trababa, me peleaba con todo el mundo. Yo creo que ya nadie me aguantaba, ni siquiera yo misma.
Mi malestar y falta de voluntad para cumplir con la rutina era fatal. Nunca había creído el tarot podía hacerme tanto bien y si alguien me aconsejaba que lo hiciera, seguro que hasta me enojaba. Lo que recibí consultándote fue una verdadera inyección de vida. Gracias, eres un lujo. María (Burgos)
