EL CARÁCTER MÍSTICO DE LAS VELAS
Unos de los descubrimientos más importantes de la historia de la humanidad, por no sentenciar el que más, fue el descubrimiento del fuego. El nacimiento del fuego indica un antes y un después, es una salida de las sombras para entrar en la luz. El fuego es purificador y transformador.
Los egipcios, entre el siglo XIII y XIV, inventaron una manera de poder transportar el fuego sin necesidad de grandes piras y antorchas, con lamparillas hechas a base de aceites naturales y grasas crearon las antecesoras de las velas que conocemos hoy, dándole además del carácter funcional de poder iluminar las estancias, el simbólico que va asociado al fuego.
Este carácter simbólico está tan arraigado en las diferentes culturas que a veces es incluso difícil separar lo místico de lo funcional, lo cierto es que la idea de luz, de salida de la oscuridad, es tan potente que es un uso en sí, como por ejemplo el hecho de celebrar nuestro cumpleaños con una tarta cubierta de velas, esta costumbre que viene desde la época griega no es más que un símbolo en el que se desea buen augurio al homenajeado.
Esta costumbre tachada por el cristianismo como pagana, fue adoptada más tarde por la religión para conmemorar el nacimiento de Cristo. Igualmente, la utilización de las velas, se encuentra en otras religiones como el judaísmo, el islam, el budismo o el hinduísmo.

