Profeta Edgar Cayce |
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Ya cuando contaba con siete años, contó a sus padres que tenía visiones y poderes mentales, y que incluso hablaba con su difunto abuelo, sus padres no lo creyeron y ante la imposibilidad de compartir sus pensamientos, se refugiaba en la sagrada Biblia, libro que leyó un vez por año, llegando a llenar su vida por completo. Cuentan que una noche, se le apareció un ser luminoso, un ángel, que le pregunto que era lo que más deseaba en su vida, y el contestó que deseaba ayudar a los demás y asistir a niños y enfermos durante toda su vida. |
Profeta Benjamin Solari Parravicini![]() |
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Desde muy pequeño preocupaba a sus padres pues Benjamín decía que hablaba con los ángeles, hadas y duendes. Su padre, que era psiquiatra, no tardó en someterle a varios análisis médicos y psicológicos pero no dieron con ninguna enfermedad. |
Newton creía en las predicciones del vidente hebreo Daniel el profeta. |
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videntes y profetas,videnta experimentada ruth |
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Benjamín Solari Parravicini nació el 8 de agosto de 1898 en la ciudad de Buenos Aires ( Argentina), donde vivió y murió. Pronto dedicó su vida a la pintura, pues era un hombre de gran sensibilidad para las artes, se convirtió en artista, obtuvo reconocido prestigio internacional y llegó a ser director del museo de Bellas Artes en Buenos Aires. Hoy, su obra pictórica se encuentra en distintas colecciones privadas europeas y en el castillo real de Bélgica.
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La figura de Nostradamus es mencionada con cierta periodicidad como un ejemplo de una capacidad extraordinaria para predecir el futuro próximo y lejano. Maestro y guía de videntes, a él se han dedicado libros, artículos e incluso una película. También resulta común que se indique que sus Centurias contienen profecías exactas del futuro. |
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Profeta Edgar Cayce![]() |
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Edgar Cayce nació el 18 de marzo de 1877, cerca de Hopkinsville en el estado de Kentucky. Se crió en un ambiente rural y familiar a finales del siglo XIX, rodeado de una sociedad muy religiosa, y Edgar no era menos, disfrutaba con la Biblia y su sueño era ser médico misionero, aunque no como él lo esperaba, si llegó a conseguirlo. |
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| Mas.... | |
Mitar Tarabich, el Nostradamus Servio |
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Humilde campesino que vivía en el pequeño poblado de Kremna, sufría de casuales visiones proféticas. Siendo un individuo religioso y teniendo como padrino a un a un sacerdote local ortodoxo, le contaba a su confesor todos sus episodios de "Mirar hacia el futuro".
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El tarotista es vidente y el vidente es tarotista, ahí, tan solo influye tus creencias sobre ti.
Yo creía que tan solo seria tocada por el Espíritu de la Adivinación al cerrar los ojos y saber, pero un día al coger una baraja de tarot se acelero sobre mi una gran cantidad de información para la persona que tenia delante realizándome una consulta. Desde entonces me encanta este mundo y ayudar a los demas.
En mi linea de Tarot nunca te sentirás engañada, tan solo te dire la verdad, siempre intento ser muy concretas y precisa en responder a las consultas sobre tus dudas del amor, bien sean del presente o futuro.
Sin mentiras ni engaños, tan solo te dire la información que a través de mi videncia percibo, acompañada por la lectura de las cartas del Tarot .
Espero tu consulta para hacer aquello para lo que he nacido, ayudar a los demás a través de la Videncia e Intuición.
Cualquier problema tiene solucion: problemas con tu pareja y el amor, problemas de dinero y de negocios, y todos aquellos problemas que tenemos las personas en nuestras vidas diarias y que necesitamos resolver.
Los videntes
¿ SABES REALMENTE CUANDO ENCONTRARAS LO QUE BUSCAS ?
CUANDO EN VERDAD LO NECESITES.

La Videncia es el arte de adivinar el futuro.Cada una de nosotras tiene una semilla de videncia en su interior.
Algunas personas se les despierta de un modo natural, de pronto empiezas a saber cosas que han de ocurrir, normalmente esto ocurre en una temprana edad, a veces por una circunstancia traumática .
Otras personas desarrollan la Videncia al entrar en contacto con sistemas adivinatorios( tarot, runas, quiromancia etc.),Yo creo que cada ser humano tiene la videncia en su interior como algo instintivo a la raza humana, es como un regalo que se nos hace al nacer para poder transitar por esta vida.
Seguro que tu sin saberlo has adivinado o intuido algo que iba a pasar a ti o algún ser querido, y quizás confiaste y modificastes una conducta o un acto evitando algún problema.
Los videntes siempre generan polémica en las sociedades donde aparecen, ya que el ser vidente implica a los ojos de la sociedad ser diferente del resto de las personas. De ahí que los videntes despiertan sentimientos encontrados, desde gestos de extrema admiración hacia el vidente hasta investigadores "desenmascaradores" que revolverán cielo y tierra con tal de demostrar la falsedad del vidente.
el vidente Luis Orsi, en su condición de vidente es bastante crítico con la mayoría de los llamados videntes. Y no se trata de una actitud de "celos profesionales" entre videntes, no. Hay videntes a los que el vidente Luis Orsi respeta profundamente.
Si hablamos de las propias Sagradas Escrituras, nos encontramos con dos videntes muy famosos, uno en el Antiguo Testamento y otro en el Nuevo Testamento respectivamente y son Daniel (vidente e interpretador de visiones) y el vidente Juan o San Juan Apostol como lo llama la iglesia católica. Juan , el discípulo amado de Jesús, como vidente escribió el libro con la que posiblemente sea la visión mas famosa de la historia: el APOCALIPSIS. Apocalipsis significa precisamente "Revelación" y consta de una larga visión o serie de visiones entregadas a Juan por medio de un ángel que venia de parte de Jesús y de Dios. A juzgar por la popularidad y el alcance del Apocalipsis podríamos decir que Juan es el vidente mas célebre de la historia, mucho mas que Nostradamus (otro vidente bastante conocido) ya que la obra de Juan como vidente ha sido traducida a mas idiomas que ninguna otra y se ha difundido mas que ninguna otra obra de vidente escritura.
Los videntes... ¿ven visiones.. o tienen alucinaciones?
Otro vidente muy popular, sobre todo a partir de la década de los 60 es Don Juan , el personaje descrito por Carlos Castaneda en sus libros que estan plagados de visiones con mas de una interpretación. Sin embargo en este caso, el vidente chamán aparece mas asociado a un tipo de videncia de índole alucinatorio obtenida por la ingesta de determinadas sustancias que "abren la capacidad del vidente" que algún tipo de revelación entregada al vidente por ser sobrenatural alguno.
¿Cuál será entonces la diferencia entre la visión que ve el vidente o la alucinación? Posiblemente la mas evidente sea que el vidente recibe sus visiones sin emplear generalmente ningún tipo de sustancia que altere sus sentidos. Su capacidad como vidente es natural, de ahí que muchos videntes se declaran en sus sitios web como "vidente natural".
Sin embargo , en el caso de los chamanes, el vidente recibía mensajes que interpretaba a sus creyentes pero estas videncias venían en revelaciones que recibía el vidente al ingerir sustancias alucinógenas como la mescalina o el peyote.
Otro vidente muy famoso en la literatura es el del libro "El vidente mexicano" de Allen Grant (versión PDF de "El vidente mexicano")

Los videntes en el siglo XXI
Lo que está claro es que la palabra vidente es muy antigua. Y desde que existe la humanidad prácticamente han existido videntes, personas que afirman recibir en visiones mensajes sobre hechos y sucesos que escapaban a sus conocimientos naturalmente adquiridos.
Hoy en el siglo XXI, en medio de tanto adelanto tecnológico, lejos de ser desplazados por los conocimientos actuales o el escepticismo imperante, los videntes son cada vez mas abundantes y numerosos en el mundo de habla hispana sobre todo.
¿Acertó Nostradamus en sus profecías?
Descargar en PDF Nostradamus, Centurias Descarga archivo
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La figura de Nostradamus es mencionada con cierta periodicidad como un ejemplo de una capacidad extraordinaria para predecir el futuro próximo y lejano. Maestro y guía de videntes, a él se han dedicado libros, artículos e incluso una película. También resulta común que se indique que sus Centurias contienen profecías exactas del futuro.
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Michel de Notredame nació en Saint-Rémy de Provenza poco después del mediodía del 24 de diciembre (calendario nuevo) de 1503. Su padre era notario y tenía un buen pasar, lo que le permitió costear los estudios de su hijo en la universidad de Montpellier. A los veintidós años, Michel se graduó como médico —aunque no podría ejercer hasta los veintiséis— y tomó el nombre de Nostradamus, que era una forma latinizada de su apellido. Desde entonces llevaría en la cabeza el birrete de cuatro puntas con el que suele representársele y que, lejos de conectarle con un conocimiento oculto como se escucha frecuentemente, era tan sólo una identificación de su profesión médica. Hacia 1529, Nostradamus trabó amistad con el erudito paduano Escaligero que lo convirtió en ayudante suyo. Poco tiempo estuvieron juntos porque Nostradamus —que por esa época se casó y tuvo hijos— se interesaba enormemente por la astrología y al paduano le horrorizaba esta pseudociencia hasta el punto de que había desenmascarado a algunos astrólogos como el famoso Girolamo Cardan. Éste había predicho, por ejemplo, que Eduardo VI de Inglaterra viviría cincuenta y cinco años, tres meses y diecisiete días… aunque sólo vivió quince años.
Poco después de la ruptura con Escaligero, la peste acabó con la vida de la esposa e hijos de Nostradamus y éste marchó a Salon de Provenza donde conoció a una viuda rica llamada Anna Ponce Gemelle con la que contrajo matrimonio y de la que tendría tres hijos y tres hijas. El nacimiento de su primer hijo, César, en 1555 coincidió con la publicación de su primer libro, un recetario de mermeladas y cosméticos. Fue aquel año, desde luego, especialmente fecundo porque en él apareció también la primera edición de sus famosas Centurias que incluían tan sólo las numeradas de la una a la tres y cincuenta y tres cuartetas de la centuria cuarta. A los cuatro meses de aparecida la obra, Catalina de Médicis, reina de Francia, escribió a Claudio de Saboya, gobernador de Provenza y amigo de Nostradamus, para que lo invitara a París. Sin duda, se trataba de un gran honor porque a la sazón en la capital de Francia operaban no menos de treinta mil alquimistas, astrólogos y adivinos. Nostradamus —a diferencia de los citados charlatanes— era hombre de cultura y causó buena impresión en la reina que incluso llegó a darle algo de dinero. La experiencia pareció tan sugestiva a Nostradamus que decidió seguir escribiendo Centurias. En paralelo, la cercanía de la reina fue aprovechada por el supuesto adivino para labrarse una reputación de eficacia mántica que le reportaría suculentos beneficios.
Si salió bien del empeño se debió no a sus dotes adivinatorias sino al snobismo de los cortesanos que, lamentablemente, cuenta con paralelos en todas las épocas. Por añadidura, Nostradamus —que había descubierto las delicias de vivir de la credulidad ajena— procuraba dar respuestas ambiguas en sus consultas que, de hecho, no le comprometían en nada. Por ejemplo, en 1562 el obispo de Orange solicitó ayuda de Nostradamus para recuperar una serie de objetos sagrados robados de la catedral. La respuesta de Nostradamus —un auténtico clásico— constituye un paradigma de su manera de enfrentarse con estas situaciones:
“Señores, no tengáis miedo de ningún tipo, porque dentro de poco todo será hallado, y en caso de no ser así, tened la seguridad de que se acerca un desdichado destino (para los ladrones)…”
En otras palabras, tanto si se recuperaba lo sustraído como si no, Nostradamus habría acertado y en cuanto al futuro de los ladrones ¿qué menos que esperar que Dios los castigara siquiera en la otra vida? Otro ejemplo de la realidad sobre las dotes adivinatorias de Nostradamus se encuentra en la correspondencia que mantuvo con un acaudalado mercader y minero de Augsburgo llamado Hans Rosenberger. El germánico negociante se había rodeado de astrólogos para que le aconsejaran en sus empresas y así obtener pingües beneficios. Asesorar le asesoraron y además —como no podía ser menos— le cobraron generosamente por sus consejos. No sorprenderá a ninguna persona sensata que en 1559 Rosenberger se hallara en bancarrota. Cualquier ser con un mínimo de sentido común habría achacado su desdicha a la propia credulidad y, sin dudarlo, a la desvergüenza de los astrólogos que como mucho podían adivinar sólo la mejor forma de desplumar al prójimo. Sin embargo, el atribulado empresario mantuvo la fe en la astrología y decidió que Nostradamus le daría mejor resultado. Un agente suyo llamado Tubbe se dedicó a suplicar al vidente francés que le realizara un horóscopo y, finalmente, a inicios de 1560 logró ver satisfechos sus deseos. Bueno, sólo a medias.
El 16 de marzo, Tubbe comunicaba compungido a Nostradamus que el horóscopo que había redactado era “imposible de descifrar”. El francés no se dignó responder a tan impertinente observación por lo que Tubbe le dirigió una nueva carta en la que le rogaba que le comunicara cómo deseaba cobrar si en monedas o con una copa de plata sobredorada. Esta vez la misiva tuvo efecto. Nostradamus dijo que deseaba cobrar, y cuanto antes mejor, de tal manera que el 1 de diciembre de 1560 Tubbe le escribió a su vez informándole de que el pago estaba en camino. No obstante, seguían existiendo algunos problemas, el menor de los cuales no era precisamente el que las predicciones del vidente resultaran incomprensibles. El 11 de marzo de 1561 fue el propio Rosenberger el que se dirigió al astrólogo para obtener una aclaración sobre el contenido de un horóscopo que no le había resultado precisamente barato. El empresario alemán felicitó calurosamente a Nostradamus por sus dotes de adivino aunque señalando un inconveniente:
“Desgraciadamente, habéis mezclado el pasado, el presente y el futuro en vuestras predicciones, y me estoy encontrando con muchos problemas a la hora de entenderlo. En relación con los cálculos de 1561 a 1573 que estáis preparando, ¿podríais hacer el favor de componerlos con claridad sin mezclar los períodos de esa manera?”
El infeliz Rosenberger —que, al parecer, mantenía intacta su fe en la adivinación a pesar de tantos golpes— no llegaría a ver remediadas sus cuitas. Las siguientes misivas del astrólogo son más que abstrusas incomprensibles y —ni qué decir tiene— en ellas no encontramos una previsión acertada ni por casualidad. Sólo la última carta de esta colección, fechada el 13 de diciembre de 1565, puede considerarse una excepción. En ella —de manera sorprendente— Nostradamus anunciaba algunas cosas con claridad. Señalaba así que las guerras de religión iban a empezar de nuevo —algo que todos los europeos se temían a la sazón— que se había visto un meteoro en Arlés, Lyon y Delfinado (cada año caen decenas de miles) y que debía ser interpretado como presagio de mala suerte. Nostradamus (¿puede extrañarnos a estas alturas?) no concretaba en qué consistiría esa mala suerte. A lo mejor era la suya propia porque seis meses después el astrólogo se murió.













